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Pedagogías Socioemocional

Pedagogía de la ternura

La ternura como acto político y pedagógico. Nacida en LATAM del trabajo con infancias en contextos de exclusión.

TernuraProtagonismo infantilDerechos del niñoAmérica LatinaDignidadVínculoTodos los niveles
Los alumnos se saben sujetos de derechos — hablan de sus derechos con naturalidad y los exigen con respeto
Ternura
En una escuela de Villa El Salvador (Lima), los alumnos participan en una asamblea semanal donde deciden sobre aspectos reales de la vida escolar: horarios del recreo, uso del patio, proyectos comunitarios. El docente facilita, no decide. Los niños ejercen protagonismo real, no simulado.
Alejandro Cussianovich

¿En qué consiste?

La pedagogía de la ternura es una propuesta nacida en América Latina, desarrollada por Alejandro Cussianovich a partir de su trabajo con niños, niñas y adolescentes trabajadores (NATs) en Perú. Su premisa es que la ternura no es un sentimiento blando o romántico: es un acto político. Ser tierno en un contexto de violencia es un acto de resistencia. Educar con ternura es reconocer la dignidad del otro.

A diferencia de la 'pedagogía del cuidado' de Noddings (ética del cuidado individual), la pedagogía de la ternura es colectiva y política. No se trata solo de que el docente cuide al alumno, sino de construir una cultura donde la ternura sea una forma de relación social. Cussianovich la define como 'la capacidad de acoger al otro sin condiciones, de reconocerlo como sujeto de derechos y protagonista de su propia historia'.

El enfoque está profundamente conectado con el protagonismo infantil: los niños no son objetos de protección pasiva, sino sujetos con voz, capacidad de decisión y derecho a participar. Esto desafía tanto al docente autoritario como al sobreprotector. La ternura empodera, no infantiliza.

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La ternura es la expresión más radical del respeto. Es reconocer en el otro a alguien que merece ser tratado con dignidad absoluta.

— Alejandro Cussianovich

¿Cómo se ve en el aula?

En una escuela de Villa El Salvador (Lima), los alumnos participan en una asamblea semanal donde deciden sobre aspectos reales de la vida escolar: horarios del recreo, uso del patio, proyectos comunitarios. El docente facilita, no decide. Los niños ejercen protagonismo real, no simulado.

La docente empieza cada clase con un ritual de bienvenida: mira a cada alumno a los ojos, los saluda por su nombre y pregunta algo personal. Cuando un alumno llega alterado, no lo manda a sentarse — se arrodilla a su altura y le da un momento. La ternura es un gesto concreto, no un discurso.

En un proyecto sobre derechos de la infancia, los alumnos de una escuela en Bogota entrevistan a niños trabajadores del mercado vecino. No como objetos de estudio, sino como pares con experiencia valiosa. El proyecto culmina en una carta pública al alcalde. La ternura se traduce en acción por la justicia.

Un docente en Cochabamba (Bolivia) trabaja con alumnos qué son hijos de mineros. En vez de victimizarlos, les pide que enseñen a la clase lo que saben sobre minerales, procesos de extracción y la tierra. El saber del alumno — nacido de su contexto — se valora como conocimiento legítimo. Eso es ternura epistémica.

Señales de que funciona

  • Los alumnos se saben sujetos de derechos — hablan de sus derechos con naturalidad y los exigen con respeto
  • El aula es un espacio donde se puede ser vulnerable sin que eso se use en contra de nadie
  • Los alumnos participan en decisiónes reales, no en simulacros de participación
  • El docente reconoce y valora los saberes que los alumnos traen de su contexto, su familia y su comunidad
  • Los conflictos se abordan desde el vínculo y el reconocimiento, no desde el poder o el castigo

Errores comunes

Confundir ternura con sobreprotección — la ternura de Cussianovich es exigente, no complaciente

Romantizar la pobreza o el trabajo infantil — la ternura no niega la injusticia, la confronta

Reducir el protagonismo infantil a votar en actividades triviales — el protagonismo real implica poder de decisión genuino

Creer que la ternura es solo para infancias vulnerables — toda persona necesita ser reconocida y acogida

Referentes

A
Alejandro Cussianovich

Educador peruano, fundador del movimiento de NATs (Niños y Adolescentes Trabajadores). Principal teórico de la pedagogía de la ternura. Su trabajo en IFEJANT (Instituto de Formación para Educadores de Jovenes, Adolescentes y Niños Trabajadores) es referencia en toda LATAM.

M
Manfred Liebel

Sociologo aleman radicado en América Latina. Ha investigado y documentado el protagonismo infantil y los derechos de los niños trabajadores. Co-autor con Cussianovich de varios textos clave.

E
Elvira Figueroa

Educadora peruana que ha llevado la pedagogía de la ternura a escuelas formales. Su trabajo muestra como el enfoque funciona más allá de contextos de exclusión, en cualquier aula.